Jesús deja muy claro que lo que realmente importa no es lo que tú dices que vas a hacer, sino lo que haces. Otros no hablan mucho acerca de Dios, pero ellos saben lo que Jesús quiere. Ellos ayudan a su prójimo todo lo que pueden y comparten sus cosas, visitan a los que están solos y confortan a los enfermos.
Entonces, ¿Quiénes están haciendo lo que el Padre les pide? – Muchas personas dicen: “Yo creo en Jesús”, o “Yo amo a Dios con todo mi corazón”. Pero no viven como Jesús les enseñó, ellos no quieren a su prójimo o alimentan al hambriento o visitan a los que están solos o confortan al enfermo.
Así que no caigamos en limitarnos a decir que “No podemos cambiar porque es muy difícil”, porque aunque no nos guste admitirlo o no, el cambio está en el corazón de la fe cristiana. Piensa por un momento, si Dios te está llamando en este momento a cambiar. ¿Cómo le responderías?
El nombre de esta bella oración está tomado de la primera frase en latín, que dice Magnificat anima mea Dominum. El Magníficat es un canto y una oración cristiana. Proviene del evangelio según San Lucas (Lucas 1:46-55) y reproduce las palabras que, según este evangelista, María, madre de Jesús, dirige a Dios cuando visita a su prima Isabel.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Amén
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El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño. Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa! No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.
Nos unimos con alegría al anuncio que hizo el Papa Benedicto XVI sobre la beatificación de Juan Pablo II que se llevará a cabo el próximo 1ero. de mayo.
El anuncio hecho por el Papa es un paso más hacia el proceso de santificación, al ser beatificado Juan Pablo II puede ser ya venerado públicamente y lo podemos considerar “bendecido”. Solamente se requiere de la confirmación de un segundo milagro. Recordemos que el primer milagro atribuido por la intersección de Juan Pablo II, fue la cura inmediata e inexplicable en junio del 2005 de la monja francesa Marie Simon-Pierre, de 50 años, enfermera de profesión, tras sus oraciones y pedidos a Juan Pablo II para que la curara del mal de Parkinson.
El anuncio se hizo una vez que la Congregación para las Causas de los Santos publicada este viernes por la Oficina de Información de la Santa Sede consideraran “milagrosa” la curación de la monja francesa.
Desde rezaconmigo.com les sugerimos mantener a Juan Pablo II en sus oraciones por su pronta canonización.